Transcripción del discurso de la diputada Elisa Carrió pronunciado en la sesión que se trató el memorándum de entendimiento firmado con Irán por la ca

Cámara de Diputados, 27 de febrero de 2013

Señor presidente: tres miembros de nuestro bloque –la diputada Alicia Terada, el diputado Carlos Comi y quien habla‑ presentamos un dictamen que tiene origen en un proyecto presentado en esta Cámara respecto de la nulidad del tratado bilateral con la República Islámica de Irán, con fundamento en las convenciones de derechos humanos, que en función del artículo 75, inciso 22, integran nuestro cuerpo constitucional.

En su momento, la diputada Alicia Terada va a hablar de los argumentos jurídicos sobre la nulidad de este acuerdo, que de todas maneras los diputados tienen en sus bancas. El diputado Carlos Comi va a hacer el cierre por nuestro bloque, y quien habla se referirá a los Estados involucrados, a las causas de la AMIA y la embajada de Israel y a la política exterior de la Nación.

En primer lugar, creo que hay que poner un poco de claridad acerca de lo que es el Medio Oriente. Para la mayoría de los habitantes del mundo occidental es difícil conocerlo. Yo lo conozco por haberlo recorrido y por haber leído libros, pero mi conocimiento es mínimo frente a su complejidad.

En el Medio Oriente está el conflicto estratégico mundial que afecta a Europa, Estados Unidos, Israel, Rusia y China. Irán es la Nación más vieja del mundo. Por eso en Isaías 45 el gran profeta cita a Ciro El Grande, rey de Persia, la gran invasora de los griegos. Irán está en el Golfo Pérsico.

En su momento, en los años 70, en un reportaje de Oriana Fallaci al Sha Reza Pahlevi, que era un hombre muy cruel y prooccidental -de una modernización cruel que tenía prácticamente detenidos a todos sus opositores-, el Sha le dice: “Nosotros le enseñamos a Europa y nosotros dominamos el Golfo Pérsico”, que es la salida al Índico y la salida del petróleo mundial.

De tal manera que Irán no es el mayor productor de petróleo de Medio Oriente; Arabia Saudita lo es, y se trata de un actor que tiene importancia. En definitiva, se trata del control del Golfo y del petróleo del mundo, ya que es la salida del transporte mundial.

Irán tuvo varias etapas. Fue el gran imperio persa, finalmente derrotado por los romanos, pero hasta Alejandro Magno, que fue el que construyó el imperio alejandrino, cayó bajo las redes de los persas y su influencia.

De generación en generación los persas han vivido miles de años de estrategias. Hay que tener respeto por Persia.

Vamos a ver dos etapas: una etapa es la de esta monarquía, por lo menos en el siglo XX, la de Reza Padre y la del Sha –que quiere decir “rey”- Reza Pahlevi. Ambos eran crueles, abrieron el petróleo, hicieron acuerdos con Estados Unidos y persiguieron a todos.

En la ciudad de Qom, en Irán, estaba el grupo de los Ayatollah. Ellos son mayoritariamente musulmanes, pero chiitas del profeta Alí; no sunitas, que son quienes no lo siguen.

Esto es muy importante saberlo porque, desde el punto de vista de la política exterior, luego vamos a ver la medialuna del Medio Oriente a través de los distintos gobiernos y la estrategia de Irán.

Es ese régimen de los Ayatollah, con absoluto respaldo popular, el que va a sacar finalmente a las dinastías y va a poner en su lugar a dicho régimen, que hoy es la República Islámica, es decir, en primer lugar, Khomeini, y ahora el actual Ayatollah.

Hubo algunos gobiernos muy duros que también persiguieron y mataron. En este sentido, existen dos libros escritos por un autor holandés de origen iraní, exiliado y de izquierda, titulados La casa de la mezquita y Reflejo de palabra donde finalmente él, que representa a la resistencia de izquierda, pinta cómo fueron perseguidos por ambos regímenes, cómo hoy están afuera y cómo muchos de izquierda compraron el régimen de los Ayatollah y terminaron ejecutados.

Ahora bien, el actual presidente de Irán pertenece al ala más conservadora y reaccionaria del régimen de los Ayatollah. Se trata de un declarado antisemita, incluso ante las Naciones Unidas. Uno entra a Teherán y los carteles dicen: “Hay que matar a los judíos”. Este es el presidente actual de Irán, que está a punto de terminar su mandato en medio de escándalos de corrupción y de inflación, y en muchos casos enfrentado con los Ayatollah.

Lo dicho por el diputado Tonelli me resultó muy claro en cuanto a la necesidad del actual presidente de Irán de que antes del final de su mandato levanten la orden de Interpol a sus propios funcionarios porque la oposición le está ganando a este presidente. En los Estados Unidos dirían que este es un “pato rengo” en el final de su mandato.

Por eso, en todo caso, no pudo seguir negociándose hasta conseguir efectivamente el tercer Estado, que era una propuesta razonable que había diseñado el gobierno nacional en sus actuaciones en las Naciones Unidas, y se termina finalmente en Teherán.

Con este régimen, con este presidente y con este canciller se firma el acuerdo para determinar la verdad en el caso del atentado contra la sede de la AMIA.

Quiero que todo el mundo entienda que Irán ha sido construido con un enorme prejuicio de parte de los Estados Unidos, y que debemos tener en claro que el pueblo iraní ha sido perseguido por todos: los prooccidentales, los no occidentales, los chiitas. Lo cierto es que no hay mayores persecuciones que la sufrida por el pueblo iraní. Por lo tanto, no debemos confundir la historia entre los Estados, los gobiernos y los pueblos. Traigo a colación esta cuestión porque el otro actor es la Argentina.

En su momento, mi bloque radical no me permitió ingresar a una comisión bicameral, y ahora, en esta resolución, entendí por qué. Como fui una de las redactoras de las normas relativas al Consejo de la Magistratura y tenía la mayoría del bloque, tuve la posibilidad de ser candidata a ocupar un lugar en ese Consejo; sin embargo, le dije a Cruchaga que si él quería ser miembro del Consejo de la Magistratura, yo podía ir a la comisión bicameral. Si bien así acordamos, nunca pude entrar a dicha comisión. De todas maneras, de la mano de familiares de las víctimas, accedí a leer la causa principal que llevaba Galeano, aunque no sus anexos, y cuando terminé la lectura me di cuenta de que eso era una vergüenza nacional y que el único pronunciamiento posible era el de la cámara oral, que determinaba la nulidad de todo lo actuado.

Era evidente que Galeano había sido manejado por Jorge Anzorreguy, entonces jefe de la SIDE, y que había acuerdo en las comisiones bicamerales -en las que no estaba la actual presidenta-, entre radicales y el PJ, lo cual luego veremos con los informes.

Falta a la verdad la señora presidenta en cuanto a que la Corte nunca dejó que se accediera al caso de la Embajada: accedió el exdiputado Cruchaga -así está en el segundo y en el tercer informe-, y también accedí yo, porque pedí el juicio político, y como integrante de la Comisión de Juicio Político revisé foja por foja el expediente relativo al atentado perpetrado contra la Embajada de Israel. A fojas 80 ya aparecía la Jihad islámica, que estaba atribuyéndose el atentado.

Debemos señalar que el pedido de juicio político a todos los jueces de la Corte, a raíz del caso del atentado contra la Embajada de Israel, fue votado en contra, respecto de los jueces que sólo habían sido imputados por esto, por la mayoría de los diputados nacionales del conjunto de los bloques políticos. A nadie de esta Cámara la pareció importante la desidia, la negligencia y el horror.

Cuando le pregunté a un embajador por qué la Embajada de Israel no se había convertido en querellante, me contestó: “Lo resolvimos”.

En el caso de la AMIA, a partir de la absolución de Telleldín, la cámara oral pide que se investigue el encubrimiento por parte del presidente Menem y de Jorge Anzorreguy. Además, esa misma cámara pide que se corran los testimonios respecto de Carlos Ernesto Soria –hoy, fallecido-, Raúl Galván, Carlos “Chacho” Álvarez, José Antonio Romero Feris, Federico Storani, César Arias y Melchor Cruchaga, integrantes de la comisión bicameral.

La causa está elevada a juicio -aunque todavía no hay juicio- respecto de Menem y Anzorreguy. Es importante ver qué se les imputa. Al primero se le imputa haber ordenado a Galeano no seguir la pista de Kanor Edul, muy amigo del ex presidente Menem, y de Munir Menem, y tener contacto con Rabbani, encargado de negocios de la Embajada de Irán y de grupos que trabajaban en procesos antijudíos. Esto lo señaló la señora presidenta en el último informe recién en el año 2001, aunque nunca pidió ni el juicio político a la Embajada de Israel ni tampoco pidió una denuncia penal por el incumplimiento de Galeano.

Pero hay más: ahí tampoco están procesados Castañeda o el Fino Palacios, porque Castañeda es el que destruye los casetes de donde surgía la conexión local con sectores vinculados al gobierno del presidente Menem.

¿Quién los destruye a pedido de Munir Menem? Castañeda, jefe de la Policía del POC. Es importante seguir la conexión local, porque eso van a decir los iraníes. Si se pudiera seguir, se determinaría entonces de qué manera el Estado argentino fue partícipe, cómplice y encubridor, como lo reconoció un decreto del presidente Kirchner.

Cristina estaba peleada con Stiusso, de Contrainteligencia (División 85), y estaba con la pista de Kanor Edul. Cuando llega el 2003 –y aquí están los documentos con entrada en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto- Kirchner con Bielsa cambian la relación con Stiusso, y debe decirse la verdad en cuanto a Contrainteligencia 85 de la SIDE.

El cambio pasa por decir que no se puede seguir investigando lo interno, porque lo interno también llevaba a la policía de la provincia de Buenos Aires, y en ese momento Duhalde era socio de Kirchner.

Entonces, lo que le dicen a los familiares y a todos es: investiguemos la conexión exterior, porque la cuestión está politizada.

Está el papel de trabajo y es a Bielsa a quien se le ocurre la idea del tercer país. Realmente, en cuanto a la conexión exterior me pareció una idea inteligente y por eso nosotros nunca observamos al gobierno nacional.

Ahora bien, en esta cuestión es cuando cambia Kirchner, porque él, contrariamente a lo que decía Cristina en el tercer informe, en sociedad con el sector de Contrainteligencia, lleva a la misma pista de Galeano, es decir, la pista iraní.

Es ahí donde Laura Ginsberg y el grupo de APEMIA presentan el escrito diciendo que se investigue la pista local y que ir a buscar a Irán era encubrir a los actores locales. Eso está escrito y recibido en noviembre de 2003.

Yo sé que Cristina sigue la pista de Kanor Edul, pero que explique por qué su marido adoptó junto con el gobierno de Bush esta pista, que también tiene serio respaldo en el expediente.

Por eso ahora hay un cambio de política exterior. Ese cambio pasa por Irán, eje del mal, y ahora hay un alineamiento con Irán, el que ya venía gestado por la relación con Irán del expresidente o presidente actual –no sé qué es- Chávez.

En consecuencia, Irán tiene que destrabar a estos funcionarios antes de que termine el actual mandato y la Argentina tiene que volver a reposicionarse, algo doblemente peligroso, porque, por un lado, de nuevo juega la pista del Consejo de Seguridad, que está cambiando con respecto a Irán, pero se mete en lo único en que nuestra Nación no debería entrar como política internacional, que es el conflicto de Medio Oriente con implicancia nuclear.

Arabia Saudita, país donde la presidenta firmó un acuerdo de transferencia nuclear, es la principal enemiga interna de Irán, porque no tiene desarrollo nuclear, y el desarrollo nuclear de Irán le plantea una disputa al máximo productor de petróleo, que es Arabia Saudita.

De modo que no se debe creer que en Medio Oriente son todos árabes contra israelíes, sino árabes contra árabes, chiitas contra sunitas, pero lo que quiere hacer Irán es la medialuna de Medio Oriente, es decir que en Egipto gobiernen los chiitas. Por aquí pasaría la medialuna y se propondría como potencia regional.

Alemania, como toda Europa, dice que hoy la guerra no puede ser. Estados Unidos retrocede, pero este es el conflicto estratégico que aun cuando no sea con Estados Unidos, va a ser en el seno propio de los países. Y el grupo terrorista de la Yihad Islámica, que depende de Hezbollah, es el socio de Al-Assad, actual presidente de Siria. Esto es muy peligroso, señores. Es demasiado osado. Nosotros compartimos la tesis de la responsabilidad del Estado y la investigación. Nosotros compartimos absolutamente la posibilidad de un tercer Estado, pero nunca en Teherán. Teherán es el peor clima, el peor lugar, el peor ámbito para cualquier tipo de independencia o búsqueda de la verdad.

En consecuencia, no estamos en contra del gobierno por el solo hecho de estarlo. En realidad, estamos preservando o intentando preservar el derecho de las víctimas, el derecho de una Nación a la verdad, el derecho a no entregarse y no hacerle el juego al actual presidente de Irán, que está apurado por la firma del acuerdo porque termina su mandato; como todos los presidentes, quiere cerrar todo antes de irse. Tendríamos que haber perseverado en la política democrática y no entregar.

La consecuencia final de todo es que la Argentina es cada vez más débil. La Argentina es débil porque está aislada del mundo y tiene altos índices de corrupción, pero va a ser mucho más débil para el resto de la comunidad mundial a partir de este acuerdo, porque le está haciendo el trabajo sucio a Irán y a Estados Unidos pero, además, porque una Nación que no defiende a sus ciudadanos y que entrega a sus ciudadanos víctimas a otra Nación –se llame Irán, Estados Unidos o como se llame‑ no merece ser una Nación. (Aplausos.)