Discurso de cierre de campaña de Elisa Carrió en el Paseo La Plaza

La verdad que estamos en días de una enorme serenidad y nunca creímos que íbamos a llegar a este momento con la serenidad y la paz de las buenas conciencias, y eso es formidable. Decirles, además, a todo el pueblo de la Nación que hagamos memoria, porque los países sin memoria tienden a repetir ilimitadamente sus errores para vivir una agonía perpetua. Y que, en cambio, los pueblos que recuperan la memoria salen al futuro y construyen nuevos pueblos, nuevas naciones, nuevos países.

Si ustedes recorren la historia Argentina, por lo menos, de los últimos quince años nosotros nos vamos a dar cuenta que se fue estableciendo un modelo económico y social de saqueo a la Nación, de saqueo de sus recursos naturales, de saqueo de su sistema financiero, de saqueo de los ingresos de las clases medias argentinas y del empobrecimiento brutal y de exclusión de prácticamente el 60% de su población. Pobres, indigentes, nuevos pobres y algunos que todavía andan cuidando como si fuera lo único que les queda, algo de los recursos
sobre la renta, si es que no se lo llevaron el año pasado.

Eso quedó de ese modelo, claro, algunos dicen que bien que vivíamos durante la ficción. El problema es que muchas generaciones no van a poder vivir con la ficción de una noche. Entonces, se planteó una dicotomía que no existe y que fue perversa para toda la Nación. Que las clases medias se iban a salvar, si había más pobres. Y, en consecuencia, este fue el mayor engaño nacional, de pensar que unos podían acumular, mientras otros empobrecían.

En realidad, la alianza que construyó la Argentina moderna sin exclusión social, fue una alianza entre los sectores pobres y los sectores medios, mediada por la impronta del ascenso social, yo nacía pobre y sabía que podía llegar a la clase. La clase media, finalmente, era clase media porque había obreros porque había muchos que consumían en los negocios, en las empresas y en los lugares. Y quisieron romper esto, todavía aún hoy lo quieren romper. Hay algunos que dicen hay que recuperar las clases medias y nosotros les decimos: hay que sacar a los pobres de la pobreza y recuperar a las clases medias de este país. Esa es la alianza. Esa es la alianza. Y ese modelo de saqueo fue llevado acabo por hombres y mujeres que se enriquecieron en lo personal y que, en muchos casos, se convirtieron, lisa y llanamente, en traficantes de armas, de drogas, de lo que sea. Porque el modelo no era básicamente correcto. El modelo era básicamente deshonesto.

En consecuencia, tenemos que salir de las dos cosas: del modelo que condujo al hambre y a la indignidad de la Nación y de la deshonestidad de los que encarnaron ese modelo. Pero si nosotros sólo salimos de una de las cosas, evidentemente, aunque el gobierno sea progresista, si es corrupto, enterrará a la acción y aunque el gobierno sea decente, si sigue el modelo de hambre, enterrará a la Nación. Son las dos cosas, son las dos cosas, es una brevísima memoria.

En segundo lugar, creo que hemos logrado algo que se ha mostrado como nuestra debilidad y es nuestra más enorme fortaleza. Tener una presidenta de la Nación que no tiene compromisos partidocráticos, que no tiene que repartir un misterio con cada uno de los partidos. Que no debe un favor a un sector empresario, financiero o de otra característica. Una presidente que tiene las manos libres para poner a los mejores de los mejores lugares y en todos los lugares del Estado y del gobierno nacional.

En tercer lugar, algo que vamos a tener que construir entre todos que es una nueva síntesis histórica. El 45´ dividió para mí antisocialmente la Argentina entre dos éticas que parecen incompatibles: por un lado, la ética del cumplimiento de la ley y de la Constitución y, por el otro lado, la ética reivindicativa de la justicia social. Y parecieron como escindidas y por cuarenta años algunos hablaban de la reivindicación y de la justicia social tomando básicamente a Evita, a quien yo profundamente amo. Y otros hablaban exclusivamente de la ética del cumplimiento de la ley. La ética del cumplimiento de una ley que no lleva justicia social, no es ética porque no lleva a la integración social. La pura, la pura reivindicación social sin límite en la ley, sin límite en el derecho del otro, en el respeto del otro, puede llevar al peor clientelismo político y al disciplinamiento social, sino a la corrupción y al enriquecimiento de sus líderes.

Esto nos ha pasado, por eso nosotros, cuando algunos asesores de imágenes querían hacer una campaña antiperonista para recoger a esos sectores yo les dije: jamás. Nosotros no somos un partido gorila. Aunque nos cueste más, nosotros creemos en la profunda síntesis histórica, entre la ética del cumplimiento de la ley de la República de Alem y la profunda reivindicación social y la justicia de Evita. Lo creemos profundamente y no estamos dispuestos a esconderlo porque esta es nuestra palabra de muchísimos años.

Pero miren ustedes, si lográramos una gobernabilidad alternativa, republicana, de inclusión social, de respeto al ciudadano y de justicia para todos. Esa es la gobernabilidad que nos va a dar paz y estabilidad por los próximos cincuenta años. No es el Ejército en la calle. Y yo sé que muchos hoy están siendo tentados a que sean indignos, dicen: “mire no vote con su conciencia, voto útil entre el ofrecimiento que le hace el poder, no pierda el voto”. Y, en realidad, nos están obligando a ser cómplices de lo que ellos eligieron.

En consecuencia, la única forma de no traicionarse es el voto de la profunda conciencia personal, que es de su historia, que es de sus hijos, que es de lo que quiere. La conciencia no sabe lo que es el miedo. ¿Saben quién sabe lo que es el miedo?, la razón práctica, la razón moral, el imperativo categórico kantiano, digamos, no sabe del miedo porque el miedo no es un sentimiento de las mejores conciencias. El miedo es algo que prende en la razón práctica de las personas y que termina finalmente en aquel voto especulativo que para pagar la cuota del otro mes, mandé a mi hijo fuera del país por toda su vida.

El voto de la conciencia es el voto de la dignidad nacional. Y yo espero eso y esperamos con una confianza, con una serenidad. Esperando la victoria pero también sabiendo que la victoria es el camino. Ya no nos pudieron bajar, ya lo hicimos. Pero la sociedad debe saber profundamente que el domingo, ella o él, son los héroes o la heroína de una nueva Nación. Ya no son candidatos, es su conciencia, que no ensucie su voto, que mire la historia.

Uno siente como en el acto de ayer de la Federación de Box qué bueno que es luchar cuando se tiene la conciencia limpia. Qué bueno que es luchar cuando se pelea limpiamente. Así que, que la paz sea con todos nosotros, en cualquiera de las circunstancias, que la paz sea con todos nosotros y yo les puedo asegurar, a los que todavía tienen dudas o tienen algún miedo que hemos pasado todas las adversidades y que quizás, ahora, podamos tener la oportunidad de una Argentina profundamente distinta donde el miedo no sea el alimento de todos los días, ni la infamia, ni la injuria, ni la manipulación, ni la operación sino donde las personas sean mejores, cuanta más verdad digan, cuanta más verdad crean y cuanta más justicia busquen.

Muchísimas gracias y hasta la victoria.