Discursos

Discurso en sesión sobre estatización de YPF

Intervención completa de la diputada nacional Elisa Carrió en la sesión en que se trató la estatización de YPF, 3 de mayo de 2012

03/05/2012

Sra. Carrió.- Señor presidente: esta sesión es casi idéntica –porque la historia se repite en la Argentina- a una que celebró esta Cámara en el año 2001. Me refiero a la sesión en la que se le otorgaron facultades extraordinarias a Domingo Cavallo para pagar la deuda externa con los fondos de la AFIP, con los fondos de los contribuyentes.
 En ese momento todos los diarios decían: ¡Qué bien que Cavallo hace trabajar al Congreso!, porque esa sesión se celebró un sábado y un domingo. La mayoría de los partidos estaba a favor porque el 80 por ciento de los argentinos tenía la más alta consideración pública de Cavallo.
 Sí, diputado Díaz Bancalari. A usted lo salvó el gong por Chiche Duhalde. Pero eso es para contestar después.
 Recuerdo que esos días yo no podía caminar por la calle porque la posición que sostenía era muy clara: entregar esos poderes especiales a un gobierno y a un ministro de Economía para pagar la deuda externa configuraba el delito de traición a la Patria. Así lo pensaba y denuncié a todos los miembros de este Parlamento  muchos de ellos amigos íntimos de toda la vida  porque consideraba que la vida y el honor de las personas y el futuro de los argentinos se ponía en riesgo.
 Pero dije otra cosa más en el marco de ese azoramiento siempre generalizado de la clase política hacia mi persona. Dije: “Se llevan puesto todo, y se llevan puestos los ahorros de los argentinos.” Recuerdo que entonces el presidente del bloque de la Alianza  que ahora es funcionario o embajador de este gobierno y que pertenecía al Frepaso  señaló exactamente lo que todos ustedes dicen: que yo era apocalíptica.
 Pero finalmente se llevaron los ahorros de los argentinos en diciembre, y todos vivimos la crisis. Era la última caja que quedaba. No había bienes. No estaba el Banco Central, de cuya caja este gobierno está disponiendo a mansalva. No estaban los fondos de la ANSES. Sólo estaban los recursos de impuestos, y la ley decía que primero se pagaba la deuda y después los salarios del Estado. Con esa acusación nosotros por lo menos logramos, a las 5 de la mañana, que se eliminara el artículo que establecía eso.
 Me parece que la pregunta está mal formulada. Nosotros no estamos a favor ni en contra, ni estamos discutiendo la nacionalización del petróleo. A partir de la reforma constitucional de 1994 el petróleo pertenece a las provincias argentinas. Recuerdo que en ese momento la miembro informante fue Cristina Kirchner. ¿Qué estamos discutiendo? En todo caso, lo que está haciendo Cristina Kirchner es lo que dijo Néstor Kirchner. Primero, cuando él era gobernador, quería que perteneciera a las provincias; después, cuando fue presidente, quiso manejarlo él y decía que el gran error había sido la federalización.
 Lo cierto es que yo confié en ella y aquí se votó. El petróleo es de las provincias productoras, porque los recursos naturales pertenecen a las provincias. Reforma de 1994.  Todo lo demás es cuento o relato.
 Sin embargo, hay una pregunta que no se formula. Es cierto que para todos nosotros hay dos instituciones míticas: la escuela pública e YPF. Aclaro que no lo hablo desde cualquier lugar, ya que mis abuelos y mis bisabuelos  tenían agencia YPF. Y cuando alguien decía que era agente YPF, los policías le hacían la venia. ¡Cómo no voy a saber yo lo que es YPF! Eso era YPF, pero eso no es más YPF. Aquella YPF que nosotros amamos se está manipulando en el inconsciente colectivo, pero no está más, como tampoco lo ha estado la escuela pública durante estos veinte años. Y conste que yo mandé a todos mis hijos a la escuela pública, hasta el último, que se recibió este año. Es decir que no declamo la escuela pública y mando a mis hijos a colegios privados. Están manipulando ese mito. Pero esta YPF ya no es lo que fue.
 Ahora bien, ¿quiénes son los responsables? Aquí hay que definir varios tipos de culpa, como dice Karl Jaspers: la culpa criminal, esto es, la de los que cometieron delitos; la culpa política, de los que aquí estamos, estuvieron y estarán, y también la culpa política de ese mal que Erich Fromm llama la indiferencia de un pueblo, o pegarse a una consigna. También está la culpa moral, aquella de saber en conciencia la verdad y votar otra cosa. Este es un escrito extraordinario de Jaspers, que lo escribió en 1955, precisamente en las circunstancias de lo que se llamó la filosofía post kantiana, después de Auschwitz.
 La pregunta es la siguiente: ¿hay culpa criminal? Nosotros, hace mucho tiempo denunciamos que estaban depredando y sobreexportando, que había que investigar en Palmira respecto de los años 2006, 2007, 2008, 2009, 2010. Ahora, denunciamos a todo el directorio porque hubo confesión: el viceministro confesó el vaciamiento depredador.
 ¿Esto es delito? Sí. ¿Estamos o no atados, por la Constitución, al Código Penal? ¿Acaso los políticos estamos desatados del Código Penal? Si es así, reformémoslo para que diga: “Artículo 1°: Todos los políticos y los empresarios extranjeros que colaboran gozan de impunidad. Artículo 2°: Todo decente debe ser sospechado y puesto en una cárcel común.” Así, terminaríamos con el cinismo argentino de aquí nadie comete delitos. 
 Para nosotros, hay culpa criminal. Hemos presentado un proyecto  aunque sé que vamos a perder , pues el Código Civil no ha dejado de existir. Ya hemos denunciado a todo el directorio y al ministro de Vido, pero también denunciaremos a todos aquellos que por acción u omisión han intervenido a título de culpa criminal.
 En términos de Carl Jung, o de Freud o de Erich Fromm, en el inconsciente –ese que nos llama a defender YPF o la escuela pública  también está la necesidad del pueblo de que alguna vez haya verdad, justicia y condena para la clase política en la Argentina, que con Menem, Cavallo y Kirchner, entregó, y con Brufau, Kirchner y Cristina, y todo el directorio, vació y depredó.
- Ocupa la Presidencia, la señora vicepresidenta 1°                                                  de la Honorable Cámara, doña Norma Amanda Abdala de Matarazzo.              

Sra. Carrió.- En nuestro inconsciente está lo bueno y lo malo, pero me parece que está ganándonos la sombra, que también a veces tiene la cara de la hipocresía. Mantengan el poder así. Saben que no están diciendo la verdad y conocen a quienes hicieron la entrega, que estaban sentados en esas bancas. También saben quién depredó.
 Yo no estoy defendiendo a Repsol, y no vamos a votar en contra porque una de las mayores culpas criminales la tiene Repsol. El señor Brufau, junto con de Vido y todos los otros, debe ir preso, porque ellos hicieron los peores negociados con la mayor empresa argentina. Dije al embajador “Estrella” y al lobbista Kissinger, de izquierda, que todos aprecian: “No voy a ir a esa embajada porque ustedes roban a la Argentina en sociedad con los propios argentinos. Al señor Felipe González, en diciembre de 2001, lo eché de mi casa, junto con Bulgheroni, cuando hacía lobby para que Puerta fuera presidente de la República y poder así mantener la paridad peso-dólar.
 No estoy hablando de un lado ni del otro, porque acá está todo cruzado. Estoy convencida de que mucha de la gente que está sentada en el bloque oficialista, nada tiene que ver con esto. No estoy hablando de ellos; por eso identifico a las personas. Además, también quiero decirlo acá, sé que la juventud es la que menos tiene que ver con esto, y cree en serio. Estoy hablando sobre los adultos que matan y llevan a los chicos al matadero, para que después el peronismo tradicional diga: “La culpa fue de La Cámpora.” Mentira; la culpa fue de los adultos que hicieron creer otra cosa.
 La culpa política nos compete a todos nosotros. Yo me siento responsable porque a lo mejor no hicimos todo lo que teníamos que hacer. Pero todos somos culpables políticos, como clase política, de la destrucción de la escuela pública y también de la destrucción de YPF. Hicimos todo lo posible y puede sonar hoy a risa, ¿pero saben una cosa? De tanto reírnos un día vamos a tener el país vaciado y no sé qué van a hacer con los nietos que lloren. Ríanse ustedes, que cuando sus nietos lloren les vamos a decir que le vayan a preguntar al abuelo Kunkel, que él sabe qué pasó. (Risas y aplausos.)
 Me quedan ocho minutos y quiero contestar algunas cosas. Estoy excluyendo expresamente de este discurso a los millones de personas que creyeron y creen en Perón y Evita, esa gente decente que ha sido usada. También excluyo a parte de una sociedad joven que, como nosotros, en los 70 también creíamos. Nosotros no podíamos serlo como ustedes…
- Manifestaciones en el palco bandeja.

Sra. Carrió.- ¡Sí, pero no maté a nadie! 
- Manifestaciones en el palco bandeja.
Sr. Kunkel.- ¡Encubridora!

Sra. Carrió.- ¡Pero no maté a nadie!

- Manifestaciones en el palco bandeja.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Silencio, por favor, Pido orden en la sala. Pido a la gente del palco bandeja que se controle y respete a los señores diputados. Esta es una sesión de diputados y no pueden participar las personas ubicadas en el palco bandeja.
 Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sra. Carrió.- Voy a tratar de ahorrar tiempo, pero me parece muy importante que alguna vez la Justicia también caiga sobre nosotros, sobre un Parlamento que omite, que vota mayoritariamente lo que le ordenan. Yo pertenezco y amo a este Parlamento y hace 18 años que ocupo esta banca. Pero nosotros somos culpables y me incluyo. No tengo ya ninguna pertenencia, es cierto. Decir la verdad cuesta muy caro en este país de la mentira.
 ¿Pero quieren que les diga una cosa? Nosotros no vamos a ser criminales. Nosotros no vamos a tener votos.  Este dictamen ni siquiera representa a mi bloque sino a tres mujeres: a Alicia Terada, a Hilma Re y a mí. Como en el 2001, que también estaba sola en mi banca, siendo presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales y todo mi bloque estaba enfrentado a mí. De nuevo estoy sola, y la verdad es que mal no estoy.
 Señora presidenta: que le quede claro, podemos ganar o perder pero no nos vamos a quebrar; nomás va a quebrar ni el cinismo ni el fascismo ni el autoritarismo ni la mentira. (Aplausos.)

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