Discurso en el debate Parlamentario sobre la Ley de superpoderes

23 de Marzo de 2001

Sr. Presidente (Camaño).- Tiene la palabra la señora diputada por el Chaco.

Sra. Carrió.- Señor presidente: no voy a hablar del señor ministro Cavallo, porque todo el mundo sabe que si existe una diputada que nunca tuvo un problema personal con él, fui yo.

            Cuando en la Comisión de Asuntos Constitucionales todos avanzaban para conseguir el desafuero de quien hoy es ministro de Economía, lo acompañé en el tema Yabrán, por lo que no tengo ninguna cuestión personal. Y esto lo digo porque en este país, con el concepto premoral que tienen algunos dirigentes, se cree que cuando alguien habla en contra de alguien es porque no es amigo de esa persona. Yo no soy amiga ni enemiga.

            Entender todo esto como una crisis económica me parece que es desentender la idea de los procesos que ha vivido la Argentina. Esta es la teoría corsi e ricorsi.

            Este es un proceso de matriz económica, que cada vez que se señala, produce una matriz institucional y una matriz de sistema de partidos, si es que hay democracia.

Cada tanto, esta matriz económica que es el régimen de dominación, en términos por ejemplo del libro El Estado burocrático autoritario,  de Guillermo O’Donnell, cuando analiza el proceso 66/73, se desmorona. Es decir, se desmorona el régimen económico de dominación porque es tal la privación que genera en la mayoría del pueblo argentino que se desmorona en realidad por falta de legitimación.  Todo régimen económico debe tener su legitimación política, autoritaria o democrática.  Para entender que esto es un proceso y que el modelo del 76 vino acompañado de la desaparición física de miles de argentinos y de toda una generación –porque la desaparición física fue una de las condiciones estructurales para que el modelo de Martínez de Hoz funcionara‑,se necesitó una legitimación política que la dio el Proceso de Reorganización Nacional. Después de la guerra de las Malvinas empezó a desmoronarse el régimen económico y consecuentemente el régimen político que le daba sustento.  Tal vez no fueron las madres de Plaza de Mayo ni algunos dirigentes políticos como Bittel o Alfonsín, pero la mayoría estaba sustentando el régimen.  ¿Por qué se desmorona? Porque en realidad se desmorona un determinado régimen  y modo de acumulación de capital. 

            Cuando uno tiene que ser serio en este país, es necesario referirse a algunas de las instituciones que para el establishment son serias.  Entonces, para ver cómo fue la caída de aquel proceso del 82 me voy a remitir al anuario de la Cámara Argentina Americana de Comercio, donde se relatan los hechos que sucedieron en esos días, para  tener la teoría del corsi e ricorsi. Lo que vamos a escuchar ahora es maravilloso.  En febrero de 1982, el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Gallino –no lo conozco porque les recuerdo que soy periférica y provinciana‑ decía “ha llegado la hora de poner la banca al servicio de la Nación.”  ¡Miren cuántos opinan los mismo!  Más adelante dice otra persona “...dirigentes empresarios nucleados en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires...” – acuérdense del acto de López Murphy del sábado‑ “...anuncian su apoyo a las recientes medidas anunciadas por el ministro Roberto Alemann.” En realidad, Alemann es el Cavallo de aquella época.  Cuando había una crisis se decía que tenía que venir Alemann.  Esta es una situación similar.  El ministro relativizaba los problemas económicos y sociales y desestimaba que esa era la peor crisis de la historia. Ya en esa época se hablaba de las tremendas crisis de la historia; y una prueba de ello –decía Alemann‑ es que los hoteles de Mar del Plata están llenos. Cuántas veces en los últimos diez años escuchamos esa frase.  La gente perdía empleo y sufría hambre pero decían que la reactivación era maravillosa y que Mar del Plata estaba lleno.  A pesar de que nos moríamos de hambre, Mar del Plata siempre estaba llena de gente, creo que desde la década del 50. 

            También se decía que la Cámara de la Construcción solicitaba un plan de emergencia, lo que ahora llamamos infraestructura, para superar la parálisis total que implicaba una capacidad ociosa del 70 por ciento. El presidente de la sociedad Rural afirmaba que la entidad que presidía respaldaba todas las medidas del ministro Alemann.

            Por otra parte se anunciaba que dada la grave crisis del país, se dispuso vender al sector privado la empresa Hidronor. 

            Dicen los Estados Unidos  que estamos mejorando en materia de derechos humanos pese a lo cual hay manifestaciones de las Madres de Plaza de Mayo con motivo de la violación de los derechos humanos.

¿Qué pasa por ejemplo en la provincia de Mendoza? Los productores del Valle de Uco suspenden la cosecha por los bajos precios. Las provincias de Chaco, Misiones y Formosa sufren las peores inundaciones, y la pobreza es extrema. La Federación Agraria convoca a todos los sectores del país a una movilización para el cambio.

            Fuentes militares confirman que el proyecto de estatuto de los partidos políticos -¿díganme si esto no es una maravilla?- contendrá una cláusula que prohibirá revisar en el futuro lo actuado contra la subversión. La matriz económica supone un régimen de impunidad. Por eso hoy también nos piden que seamos delincuentes, que entreguemos la suma del poder público, y que consintamos la responsabilidad de ser infames traidores a la patria.

            Quiero seguir leyendo esto porque es muy interesante. Obviamente cae Alemann, porque tres ministros se suceden en dos meses. Dice: “El ministro Alemann  asegura que Argentina pagará su deuda externa..., y reconoce que está solicitando prórrogas...”, es decir que está en default.

            Se vuelven a congregar en la Plaza de Mayo. El presidente de la República, teniente general Galtieri, llama a un gobierno de unidad nacional. (Aplausos.) En un documento, Confederaciones Rurales Argentinas solicita medidas para reactivar el mercado interno, producto de la enorme recesión en que se encuentra el régimen. No estoy hablando contra nadie, porque en realidad estamos hablando de todos nosotros.

            Asume Bignone; me perdí algo. Llega Bignone y anuncia una reforma monetaria y financiera, e indica que va a existir un plan económico de reactivación para luchar contra el desempleo. La UIA apoya fervientemente las nuevas medidas del ministro de Economía Dagnino Pastore. Asume Domingo Cavallo como presidente del Banco Central de la República Argentina. En 53 días viene la estatización de la deuda privada argentina. La Iglesia Católica emite un comunicado donde expresa que está preocupada por el estado de sitio, por los desocupados y por la plena vigencia de la democracia; condena los bajos salarios y el incremento de los precios.

            El ministro del Interior de la dictadura comparte la enorme preocupación de la Iglesia. El presidente Bignone acepta las renuncias de Cavallo y de Pastore, los reemplaza por Jorge Wehbe y Julio González del Solar, y empiezan a unirse las dos CGT. Estas son cosas extrañas que suceden en las dictaduras. Juan Alemann solicita que se investigue a Elena Holmberg, quizá por una tradición de clase. En la provincia de Mendoza más de un millón de productores vitivinícolas reclaman medidas contra la crisis que los afecta.

            ¿Qué quiero decir con esto? Ese proceso, muy doloroso para nosotros, que fue la caída del régimen de una matriz económica que necesitó la desaparición forzada de personas, se desmoronaba.

            Hay un dato muy curioso, y esto no lo digo contra nadie. Si la Cámara me permite unos minutos tengo que leer estos textos para que se entienda de qué se trata.

Sr. Presidente (Camaño).- Su tiempo ha terminado, señora diputada.

Sra. Carrió.- Pido que se me conceda una prórroga.

Sr. Polino.- Solicito que la Cámara otorgue a la señora diputada unos minutos más.

Sr. Presidente (Camaño).- Continúe, señora diputada.

Sra. Carrió.- Entre las empresas que licuaron su deuda estaban Banco Río, Celulosa Argentina, Acindar, Río Paraná, Banco de Italia, Banco de Galicia, Bridas, Alpargatas, Siderca, Banco Francés, Papel Tucumán, Juan Minetti, Banco Mercantil Argentino, Banco Ganadero, Celulosa Puerto Piray, Banco de Crédito Argentino, Banco Comercial del Norte, Banco de Londres, Banco Tornquist, Banco Español, Banco de Quilmes, IBM, Banco Sudameris, Banco de Boston, Mercedes

Benz, Deutsche BAnk, Banco Roberts, Banco General de Negocios, Astilleros Alianza, Continental, Banco Shaw, Banco Superville, Loma Negra, Macrosa, Sideco, Chase Manhattan Bank, Esso, etcétera. Esta deuda la pagó el pueblo argentino. ¿Cómo se hacían las inversiones durante la dictadura militar? La casa matriz le pedía al banco de los Estados Unidos que le otorgara un crédito a la sucursal de ese banco en la Argentina, y esta última le daba el crédito a la sucursal argentina de la casa matriz. En consecuencia, como esto era deuda, fueron los 11 mil millones de dólares que se licuaron en aquella oportunidad.

            Cuando analizamos el contenido de aquellas cajas –no sabemos si lograremos hacerlo en su totalidad- resulta curioso advertir que el 70 por ciento de los que están ahí también están en esta lista. Es decir que al menos sacaron el dinero del país. También es llamativo que el 70 por ciento de los que figuran en esa lista coincide con la lista de evasores que leyó el señor diputado Lamberto en esta Honorable Cámara. Por lo tanto, no creo en esta política económica.

            Cabe recordar también que cuando recuperamos la democracia lo hicimos de la mano de un proceso que permitió la recuperación de este sistema en toda América Latina. Pero en la mitad del gobierno de Raúl Alfonsín, es decir, antes de la asunción del doctor Menem ‑estamos hablando sinceramente-, hay una clara coptación de la legitimidad política surgida de las urnas, con el objeto de hacer la misma matriz económica y los mismos negocios con la legitimidad de la democracia y la República.

            ¿Cuál fue el final? Probablemente al que estamos asistiendo: una República tan débil que puede ser extorsionada por una sola persona.

            En nuestro país hay partidos políticos históricos que nacieron de la convicción de que la política es el arte de comenzar de nuevo y no el arte de lo posible, como en los últimos tiempos nos enseñaron nuestros amigos pragmáticos. Esos partidos históricos, que nacieron de la intransigencia de Yrigoyen y de la vocación por la lucha de la reivindicación popular de Eva y de Perón, están degradados por el posibilismo y el pragmatismo. ¿Quiénes de nosotros podemos hablar con honor de nuestros propios partidos? ¿Quiénes podemos decir que realmente respetamos aquellas convicciones y aquellos principios mirando hacia el futuro?

            Lo que ocurre es que la matriz económica que generó la exclusión de millones de argentinos está terminando en un proceso de deslegitimación muy fuerte de las instituciones republicanas y de los partidos tradicionales de la Argentina. Por eso hoy nos encuentra a todos desesperados tratando de solucionar en un día las grandes crisis de la historia llamando a un gobierno de unidad nacional. Lo cierto es que no hay un gobierno de unidad nacional porque ellos ya gobiernan desde hace mucho.

            ¿Cómo salimos de esto? En 1982 había decretos

leyes para salir de esa situación; lo dijo el diputado Lamberto. No era necesario recurrir al estorbo de ningún Parlamento que representara al pueblo. Tenían el decreto y tenían la ley.

            Pero ahora tienen Parlamento, y además Estados Unidos no legitima los regímenes si no hay aparente República y aparente democracia.

            Entonces, vienen por la República. La semana próxima, o la otra, o la otra –esta es un trampa-, vendrán por la República, porque no bastan los decretos de necesidad y urgencia que han dictado Menem y de la Rúa. Vendrán por la República y tenemos que resistir.

            Cuando digo que vienen por la República me refiero a que vienen por el honor, por la dignidad y por los derechos de todo el pueblo argentino. (Aplausos.)

            Si no resistimos seguirán aniquilando los derechos sociales, terminarán derogando toda la legislación laboral, privatizarán las universidades y el Banco Nación  y aumentarán la deuda con el exterior con el consiguiente proceso de estatización. Nada les basta. Quería expresar estas reservas.

            Se habla de una ley de competitividad, pero lo que hasta ahora tenemos es creación de impuestos. Lo que hasta ahora se nos propone votar es la creación de un impuesto como el IVA, distorsivo y regresivo, que volverá a pagar la clase media argentina.

            Volvemos a la incertidumbre del cheque. La banca sucia va a aceptar cualquier cuenta corriente y volveremos a los famosos cheques voladores, expresión de una falta de capitalismo serio.

            No estamos frente a un plan económico. No sé quién escribió el decreto de concesión de facultades, que además es primitivo desde el punto de vista jurídico.

            No entiendo de economía, pero advierto que quien escribió este proyecto tiene una concepción autoritaria tan brutal que ni siquiera es elusivo. Ni Fujimori hubiera redactado un texto como éste. Por lo menos, señores, disimulen.

            Por último quiero señalar que de la Rúa no deja de estar legitimado por no haber hecho los deberes. Es mentira.

            Quizá este Congreso, con nuestra oposición de muchos años, y mis compañeros de banca –que muchas veces me acusaron de desleal- entiendan mi desesperación por el hecho de saber mes a mes hacia dónde nos llevaban estos procesos.

            Lo único que hice durante veinte años es estar metida entre los libros. Quienes leyeron a Weber, a O’Donnell o a cualquiera de los autores de libros de análisis sociológico en América latina sabían que este proceso terminaba así.

            El presidente de la Rúa ejerció el poder y dictó junto con este Parlamento una gran cantidad de leyes, así como también dictó decretos de necesidad y urgencia sobre reforma laboral, ajuste de salarios y reforma previsional.

            Lo que ocurre es que este pueblo nos ha dicho a todos que no cree más en esta economía que lo abandona ni en esta política que le miente.

            Quiero terminar diciendo que más allá de nuestras diferencias de origen –todos sabemos que en la Argentina las diferencias han sido arbitrarias-, los que somos de la generación del 70 sabemos que amamos a Yrigoyen como amamos a Eva.

            En el fondo creo que nos dividieron a propósito durante muchos años, porque mientras nos peleábamos y aplaudíamos, entre opositores y oficialistas, ellos eran los mismos. Los que cobran afuera son los mismos, como lo demostré con la lista.

            La política es el arte de volver a comenzar. Tratemos de comenzar de nuevo y legitimar esta República, porque así como vamos, vamos muy mal. (Aplausos.)